De la Atracción a lo Vedado & el Miedo a lo Desconocido Por Marcos Abarza escritor

De la Atracción a lo Vedado & el Miedo a lo Desconocido

Por Marcos Abarza escritor de horror sobrenatural y fantástico

Marcos Abarza Baumann

Marcos Abarza en el Museo Roca

Hablemos de horror, de historias macabras, de páginas manchadas con sangre. Lo Oculto, libros prohibidos. Y lo Maravilloso, criaturas no-muertas volando invisibles por el cielo iluminado toscamente por la luna. Hablemos de horror, pero también de la fascinación por ver, por descubrir lo oculto.

¿Miedo? Es natural tener miedo.

Cuando era chico más de una vez me dijeron “nadie volvió de allí. Los que entraron nunca regresaron”. Y lo primero que quería hacer era ir a esa casa maldita, a esa cripta embrujada de la que nadie regresó jamás. Lo primero que me pedía el espíritu era indagar, llevado por el encanto de lo desconocido, por lo imposible, lo antinatural… aunque me espante, aunque me horrorice, debía sumergirme en la oscuridad y la maldad supuesta. Necesitaba hacerlo. Tenía que hacerlo. El tiempo pasó y las historias de campo, de tierra adentro, de lloronas y lobizones se transmutaron en cuentos de terror que escribía con frenesí. Y encontré que en la literatura abunda la seducción por descubrir lo oculto. La necesidad de cruzar el cartel que dice ¡No Pasar, Peligro! Thomas Ligotti hace una referencia en La Fabrica de Pesadillas sobre esto. La necesidad de experimentar algo terrible desde la seguridad de la distancia, al otro lado de la pantalla o en la luz de la lámpara. Y cuando termina el terror, sentir que eres más fuerte. Has sobrevivido a una matanza terrible, al holocausto vomitivo del máximo espanto.

Yo también busqué en los temas sangrientos y los monstruos. Quería soportarlo todo. Pero luego comprendí que yo no quería sentir miedo. ¿Espantarme, para qué? ¿Sentía placer en causarme miedo? No. Lo que deseaba era Maravillarme, dejarme seducir por la inestable sensación de pararse ante lo desconocido y descubrirlo, hallar respuestas a lo imposible, visitar tumbas infestadas de demonios. Anhelaba desvelar con lo que se me ocultaba, lo que nadie sabía porque se tergiversaba para que nadie lo sepa jamás. Los trucos del demonio. Deseaba resolver los enigmas del inframundo, inspeccionar el infierno, practicarle una autopsia a la criatura más horrible de mis sueños.

Hoy en dia, en el mundo real, horrendo es encontrarse con un estafador o un delincuente juvenil. Estos imbéciles impredecibles son los que causan el verdadero espanto diario. ESO es horrendo. Pero no inspiran a nadie para un cuento de terror, no tienen nada glamoroso, no hay nada atractivo en ellos. Un cuento inspirado en ese horror sería una basura sin trama, sin nada bello. Simple horror, miedo y repulsión. ¿Y quién quiere leer algo como así? Yo no. Por eso reinan las historias de fantasmas, zombies y demonios, porque mientras morimos de espanto cuando esas presencias nos observan desde la oscuridad, nos sorprende y subyuga su condición, su existencia imposible. Queremos que termine, que cese el terror. El corazón se agita, los nervios se crispan, queremos salir a la luz, escapar… pero más que eso, en verdad deseamos ver más, verlo todo y al fin vencer a la secta del mal, atrapar al monstruo o destruirlo por siempre, resolver la clave de su existir, comprender el desorden estelar que lo produjo. Nos da miedo, claro que sí, pero también nos deslumbra. Horrendo e increíble, como Tiburón con su boca inmensa llena de dientes afilados listos para partirnos en dos de un mordisco, o como un calamar gigante, hermosa criatura de leyendas con sus tentáculos llenos de ganchos asesinos ávidos de atraparnos y arrastrarnos hasta las oscuras profundidades marinas para allí devorarnos vivos, miembro a miembro, incando sus dientes en la carne trémula, arrancándonos el rostro a pedazos mientras chorrea la sangre en la más terrible pesadilla de dolor en la negrura absoluta.

Nos da miedo, claro que sí, pero también nos deslumbra. Y como en la literatura sobrenatural y los cuentos de horror, en la religión ocurre lo mismo. La mayor parte de los cuentos populares, casi exclusivamente sobrenaturales, van de la mano de la religión, pero no hablamos de apariciones de santos o de cristos llorando sangre (que en el dogma popular representan a El Bien, El Bando de los Buenos), sino del otro lado. En la mayoría de las religiones del mundo, casi con exclusividad, se conoce más del Mal, de los que se ocultan y esperan para destruir a la humanidad, que de los buenos. Los malditos se llevan la mayor parte de las narraciones y especulaciones. Esas entidades del mal y sus cultos secretos, a los que solo pueden ingresar unos pocos y sólo cruzando terribles iniciaciones donde no falta el sexo y la muerte. Ellos son los que en verdad fascinan, los que atraen todas las miradas y al mismo tiempo el más supremo de todos los miedos, el miedo a lo desconocido. ¡Oh esos ritos secretos y las brujas y su poderes malignos y sus pactos con el demonio!

Así también la religión, sea cual sea esa creencia, esa la certeza que mueve a la mayor parte de la humanidad, esa presunción aceptada como natural y sana, se basa en lo sobrenatural, en narraciones de horror, en conocimientos a los que no debemos acceder, en El Misterio Divino. Misterio Divino, Oculto y Maravilloso. Y para cerrar, casi a modo de postdata, ayer dijo en su ponencia de la sra. Lagos “lo que a mi me parece maravilloso y me deslumbra, a mi vecino de banco, puede no fascinarlo en lo más mínimo”. Y esto, no sólo en el ámbito de la literatura sobrenatural, es completamente cierto, pues ese elemento “x” lo ponemos nosotros. La maravilla es creada por nosotros mismos, en personal, en lo íntimo. Es notorio como todo el tiempo colocamos lo maravilloso afuera, en otro lado, en el ángel o en el monstruo, el fantasma. No obstante, como decía ayer la sra. Neyens en su ponencia “Nada o lo Maravilloso”, “lo maravilloso esta en el espíritu humano”.


Marcos Abarza

ponencia en el contexto de
“Lo Oculto y lo Maravilloso”
Museo Roca de Buenos Aires
21/04/2010

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Acerca de Marcos Abarza Baumann

CONSULTOR PROFESIONAL DE TAROT de la Escuela Esotérica de la Diosa® y Mago Sacerdote de la Diosa, Brujo Adepto Grado 2, Instructor Profesional de
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